Todas embarazadas menos yo

Embarazo1

En diferentes foros y blogs acerca de la fertilidad se habla  de la envidia que sienten algunas mujeres por el embarazo de otras. En otras publicaciones se dice que la envidia es un sentimiento negativo y que la envidia sana no existe.

Yo creo que lo malo de la envidia es el sentimiento de “yo me quedo fuera” fuera de lo que admiro, de lo que me atrae, de lo que me da placer, de lo que me gusta, de lo que quiero y deseo. En el fondo es un sentimiento de exclusión, de carencia al que estamos enganchadas y que seguimos alimentando, pasando por el pobre de mí hasta llegar a querer anular al otro/a porque tiene lo que a mi me falta.

Lo positivo de la envidia es que me informa acerca de mis deseos y, una buena forma de decir sí a mis deseos es sentirme parte del objeto deseado: admiro/ envidio la belleza= soy esa belleza, deseo/envidio la abundancia= soy abundancia, quiero ser  feliz/envidio la felicidad ajena= me permito ser feliz…

Conozco esa pulsión durante mi etapa de infertilidad, parecía que los barrigones de mujeres embarazadas me arrollaban a su paso haciendome sentir pequeña e inexistente, hasta que un día me dí cuenta que mi deseo de ser mamá estaba también teñido de miedo: a no conseguirlo y también de miedo a la maternidad misma.

A partir de ahí empecé a a imaginarme embarazada, a disfrazarme de embarazada, a dibujarme embarazada, a fundirme con el aire pleno de las mujeres embarazadas y a agradecer la maternidad como  si ya fuese un hecho consumado. Esto me sirvió en esa etapa y cada vez que me reconozco atraída y autoexcluída de situaciones, objetos, estados y personas.

Física cuántica? psicomagia? programación neurolingüistica? todo eso y mucho más me aportó la terapia Gestalt en MI CAMINO A LA MATERNIDAD

¿Quieres un poco más de aliento?

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