Madres y padres culposos

Madres y padres culposos

 

jill-mackellar2 Mi hijo está muy alterado, con rabietas constantes, cualquier cosa que tenemos que hacer es un drama…Creo que el ritmo de vida que llevamos es demasiado estresante para él. Yo no paro de decirme a mí misma: Debería hacer algo, estar más tiempo con él, dejar de traerme trabajo a casa, delegar responsabilidades en otros, desapuntarlo de algunas actividaes extraescolares…

Acto seguido me respondo: Jo! y por qué yo he de postergar mi carrera por mi hijo? ¿por qué he de cargar con esto yo y no su padre? es injusto, ni loca me quedaría más horas en mi casa, voy a perder oportunidades en el trabajo y además me va hacer la vida imposible.  Además si yo no lo hago mejor es porque no puedo….Y este diálogo tortuoso  se prolonga eternamente.

La culpa es un sentimiento que nos tortura si no nos atrevemos a ser sinceros con nosotros mismos…Cuando le damos vueltas a una actitud nuestra y nos decimos “jo, me sabe fatal” es un síntoma de esa clase de culpa neurótica que se justifica a sí misma pero no nos da  el impulso para cambiar nada.

El sentimiento que realmente está en la base es: “Sé que mi hijo está necesitando más atención y presencia de mi parte y en realidad no quiero hacer nada al respecto…Sé que para muchos seré una mala madre, pero ahora mismo es lo que siento”. Cuando oímos nuestra propia verdad sin suavizantes, rompemos el círculo vicioso del sufrimiento y, puede ser que experimentemos un dolor más profundo, pero es un dolor que nos hace cambiar sin dramas y sin luchas. Es un dolor real que nos hace crecer.

En muchos casos esto ocurre cuando hemos pasado mucho tiempo volcados hacia los demás y necesitamos volver a ponernos en el centro de nuestras vidas, y no siempre nos damos permiso para reconocerlo abiertamente por miedo al juicio.

El hecho de no entrar en contacto con lo que realmente nos sucede y asumirlo puede generarnos rabia, que en vez de salir hacia afuera en forma de acción ó para poner límites, se vuelve hacia nosotros mismos en forma de culpa, culpa culposa, culpa viciosa.

Pero existe otro tipo de culpa , que nos lleva pasar a la acción , lo que en Gestalt llamamos “culpa existencial”.
Cuando realmente nos sentimos culpables decimos “Hacer esto me duele” y realmente queremos dejar de actuar de una manera determinada. La culpa existencial nos conecta con el dolor, con una emoción, ocurre en nuestro cuerpo y genera la energía necesaria para actuar en consecuencia.
En el este caso podríamos decirnos: “Mi hijo está alterado porque necesita que yo esté más presente para él y esto me duele, buscaré la manera de contenerlo y de hacerle sentir que estoy para él, aunque esto implique pedir ayuda, hacer cambios proesionales y ó renunciar a algo. Me compensa”.
La culpa existencial es una experiencia real: el dolor del otro me afecta y hago algo al respecto, me muevo y tengo la claridad y la energía necesaria para hacer cambios en mi vida.

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