Las leonas: madres solas

Las leonas: madres solas

jade-beall (2)En determinado momento de tu vida decides que vas a ser madre sola, sin pareja, recurres a un tratamiento de reproducción asistida, continúas con un embarazo no planeado ó quizás adoptas, empiezas tu camino a la maternidad.
Puede ser que sea un proyecto largamente meditado ó, que simplemente digas sí a lo que la vida te trae, en cualquier caso es tu decisión y es muy valiente.
La cosa es que sabes que toda la dicha por este hijo/a y toda la responsabilidad, es tuya y sólo tuya. Seguramente habrá personas cercanas que te servirán de apoyo emocional ó logístico, alguien con quién puedas contrastar puntos de vista sobre la educación y la crianza, tomar decisiones, etc..
Es necesario que tengas en quién apoyarte y descansar de la relación con tu hijo, alguien que haga de amortiguador cuando hay conflictos y que pueda asumir responsabilidades cuando acaba el puerperio y comienza la etapa de separación emocional.
Por lo demás un niño es un niño y va a tener las mismas dificultades que cualquier otro, los mismos retos, venga de la familia que venga. Lo que hace a su biografía diferente es que el deseo de tenerlo no lo has compartido con nadie, no surge de un sueño en común.
Lo fundamental es que te sientas acompañada y apoyada, para poder hacer frente a una crianza que le posibilite a tu hijo el desarrollo adecuado a cada etapa de crecimiento, de la mano de una o de varias personas que os cuiden, que estén a por tí y por él.manos-edades

¿Qué es el apoyo?
“Ésta es una actitud difícil de comprender para madres y padres en los tiempos posmodernos. El sostén se refiere al cuidado y la contención ejercidos tradicionalmente por el padre hacia la madre para que la mujer pueda cumplir con su rol de maternaje. Requiere una actitud muy activa.”
Laura Gutman

En el caso de las familias que se encuentran unidas de manera extensa, es decir, abuelos, padres, tíos, etc. en una misma comunidad o incluso varias familias viviendo en un mismo vecindario, como es el caso de las tribus o comunidades indígenas que aún en la actualidad acostumbran acompañar y ser un importante apoyo en el nacimiento de un bebé, ayudando en las labores domésticas mientras la madre amamanta o con el cuidado de los otros hijos. La madre se encuentra acompañada y con menos estrés, así es como está en mayor disponibilidad física y emocional para la crianza.
Por eso, sea cual sea tu situación, necesitas crear un entorno en el que te puedas liberar como madre de preocupaciones económicas, administrativas, materiales… que te permita sostener la fusión y la maternidad del período inicial.

En las parejas tradicionales, Idealmente, es el hombre el que tiene energía disponible para tomar decisiones, buscar ayuda, organizar el funcionamiento familiar y resolver cuestiones del mundo material. Si tu estás apoyada y sostenida le podrás garantizar al niño los recursos para que pueda desarrollarse de forma óptima. Y esa garantía se la puedes ofrecer desde cualquier modelo familiar, siempre y cuando conozcas cómo tiene lugar el desarrollo de una criatura y qué necesidades te vas a ir encontrando.

Los retos específicos de los primeros años de crianza siendo madre sola van a ser:

-Sentir, integrar y explicarle su origen a tu hijo. En un momento , tu hijo empezará a intentar construir su identidad, va a sentir curiosidad acerca de cómo, de quién y de dónde viene.
-Hacia los dos años, en el momento en que el niño comienza a construir su identidad como ser separado de tí, necesitarás contar con una ó varias personas que hagan de separador emocional

En relación al origen de tu proyecto de maternidad, te sugiero que te hagas las siguientes preguntas

Antes de la concepción cómo me imaginaba el embarazo?
Cuál era mi espectativa acerca de formar una familia?
Cómo llegué a dicidir ser madre sola?
Quién es el donante para mi?
Qué me gustaría transmitirle, de qué manera quiero hablar con mis hijos sobre sus orígenes?
Qué significado le doy a la palabra padre?

Si te haces estas preguntas a tí misma vas a estar más entrenada para comprender las preguntas de tu hijo/a. Lo importante es que llegado el momento, estés sensibilizada para escuchar cuál la necesidad del niño/a, qué es lo que realmete él quiere saber. Así podrás ir adaptando tus respuestas a sus preguntas y a su capacidad de ir asimilando su historia de la manera más natural y amorosa posible

Fin de la fusión, tu hijo empieza a percibirse como algo separado de tí. Es el nacimiento del YO

Desde el nacimiento hasta los 2 años aproximadamente, el bebé “existe” , es decir, “es” gracias al ingreso y la participación en el territorio emocional de otro, idealmente su madre.
El puerperio es la etapa que atraviesas después de dar a luz y antes de recuperar un estado similar al que tenías antes de quedarte embarazada, este proceso que va de ser una con tu hijo a la formación de dos seres separados,  tiene aspectos tanto fisiológicos como emocionales. Al principio necesitarás estar fundida con tu hijo para comprender y atender a todas sus necesidades y esto se acaba cuando el niño es capaz de percibirse a sí mismo como una persona separada de tí.

Pero para poder separarse de tí para crecer, tu hijo/a necesitará sentir, que tu también eres capaz de relacionarte afectivamente  con otras personas además de con él!!! Sino los niños pueden experimentar culpa de ser ellos mismos, sientir que traicionan a la madre. En este momento las separaciones físicas pueden ser beneficiosas para los dos, porque tu hijo sabrá que existe emocionalmente independientemente de tí, y puede tolerar que estés ausente porque puede vincularse “desde él” a otras personas, enriquecerse de esos intercambios y volver luego a tí más nutrido, con nuevas experiencias, decisiones personales, etc..

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Cuando no hay figura paterna ni pareja, salir de esta dinámica fusional será todo un reto!!! salvo que seas consciente de que, permitiendo la entrada de otros en tu vida y la de tu hijo/a , estás favoreciendo la evolución sana y natural de la relación.
Esto significa que tu y tu hijo/a tendrían que ir alternando con otras personas a medida que va madurando vuestra relación: diciendo que sí a la inclusión de otros en la vida ambos
El no permitir que entre nadie más en vuestra vida emocional, la exclusividad emocional total, puede hacer que te olvides que eres algo más que una madre, llenando tus necesidades emocionales con tu hijo/a  mediante la maternidad, que inconscientemente hagas que tu hijo/a sea responsable de llenar tus vacíos. Si llegas a este límite él se puede sentir responsable de tu vida y de tu bienestar, no permitiéndose a sí mismo/a crecer y ser a través del resto del mundo, sintiendo que si lo hace te abandona, anulandose a sí mismo/a y viviendo sólo para tí.
Por eso el desafío  más importante que te puedes encontrar en ese momento, no es la falta de un padre, sino la falta de una vida afectiva y emocional más allá tu rol de madre y del vínculo con tus hijos/as.

“La soledad es quizás el peor panorama para criar niños. Sin embargo, más allá de todas las dificultades reales y muy concretas, ser “mamá sola” posee algunas ventajas. La principal ventaja es que sabemos que estamos solas. Y los demás también lo saben. El hecho que la soledad sea palpable y visible, nos permite pedir ayuda al entorno con relativa sencillez. Esto que parece una obviedad, no lo es cuando vivimos en pareja. A veces el sentimiento de soledad es inmenso estando dentro de un matrimonio, pero en esos casos no es fácil reconocerlo y mucho menos que el entorno nos registre “solas” y necesitadas de recibir compañía y sostén.”  Laura gutman

 

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